La economía baja en carbono significa que bajo la orientación del concepto de desarrollo sostenible, a través de diversos medios como la innovación tecnológica, la innovación institucional, la transformación industrial, el desarrollo de nuevas energías, etc., el consumo de energía alta en carbono, como el carbón y el petróleo, se reduce en la medida de lo posible, y se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero para lograr una forma de desarrollo económico que sea una situación de beneficio para el desarrollo económico y social y la protección ecológica del medio ambiente.
La "economía baja en carbono" fue vista por primera vez en un documento del gobierno en el libro blanco de energía británica de 2003 "Our Energy Future: Creating a Low-Carbon Economy". Como pionero de la primera revolución industrial y un país insular que no es rico en recursos, el Reino Unido es plenamente consciente de las amenazas de la seguridad energética y el cambio climático. Está pasando de ser un suministro de energía autosuficiente a una era que se basa principalmente en las importaciones. Según el patrón de consumo en 2003, se estima que el 80% de la energía del Reino Unido tendrá que ser importada en 2020. Además, el impacto del cambio climático es inminente.
